Criaturas celestiales

28 de noviembre de 2007 |


Dejen que les guíe cual Don Hilarión de Göttingen por este escalofriante viaje alrededor este de este moreno y este rubio de increíble pelaso ambos los dos.
Recuerdo aquel tiempo en el que campaban por las neveras la mortadela de aceitunas y la nocilla dos sabores y donde sonaba de fondo un cántico synthpop de protocontratenorpop + coritos varios de la Sajonia, y sí, da repeluco y cosica recordarlo: aquel casete con fondo azul celeste guardado con tanto celo y olvidado poco tiempo después. Qué quieren que les diga ante esta valiente confesión.
Ahí dónde los ven los gachós no pararon de producir discazos con ese fondo de apretura de colhoada aderezada con sintetizador easypegadizo. Ni un impasse de doce años impidió que estos seres se requeteinventaran a sí mismos a base de muchas ganas de llenar la boîte. Dieter Bohlen productor y Thomas Anders el refinado cantante gustaban de la ropa desenfadada en una especie de neo romanticismo de Galerías Helmut Khol y es que los alemanes cuando se ponen…Al rubiales que era todo un tiarrón con cara de sabérselo todo todo y todo no se le ponía nada por delante, lo mismo le daba aporrear la guitarra eléctrica (vean que donaire en el vídeo), que hacer lo propio con el sinte, y el morenaso- no sabemos si de Pollença o de Tierra del Sol- que ya era más poquica cosa lo suplía con esa mata capilar, el brilli brilli labial, pantaloncito pesquero bien apretao y ese quejío de drama queen. Y…hay que ver que mal han envejecido estos chicos, leo que con demanda incluida del cetrino al ario por llamarlo rata de alcantarilla en un libro. Eso sí, las cosas como son, los chaveas acapararon las listas de éxitos a nivel europeo durante algún que otro lustro, vaya, que El Dieter este cuidaba mucho de la post producción, para entendernos.
Sin ánimo de justificación alguna a aquellos que llenábamos nuestras tardes al volver del colegio con su Brother Louie (dónde aparecían misteriosamente imágenes de Érase una vez en América), hay que reconocer, amantes de las emociones fuertes, que el panorama de la música al uso no es que haya mejorado demasiado. No es que la nostalgia me invada, no es que no me pregunte si eran realmente necesarias esas actuaciones, esos colores, esas coreografías germano-sentidas y grimosas, o aquella sonrisa perenne, forzada y espeluznante del de las mechas, no es que no me inquiete por qué hacían siempre la misma canción o cómo pudieron haber sido una de las bandas que más ha vendido en Alemania, no. Es que ahora la caquilla se ha sofisticado tantísimo que dan así como penita los guajes. Pobriños. Miren lo que les traigo, pero luego no se me quejen de que se han tenido que tomar una dormidina esta noche.


3 comentarios:

Amando de Ossodio dijo...

Este grupo confirma el llamado efecto Andylucas: es el gordo -en este caso el rubio gañán- el que parte el bacalao en el grupo. Si no para qué coño quieres a un gordo/gañán en tu grupo...

Mondo Gitane dijo...

Yo pinchaba a estos mendas en las sesiones petardas del Nimbos, vuelta y vuelta con Limahl y Lion-él. Gracias por retrotraernos a nuestra alegre juventud.

pepeltenso dijo...

y esos dientes blancos de que te cagas ¿qué me dicen?
Si parecen Ken sonrisa de cristal y su primo el albanocosvar